A las ocho de la mañana, por la puerta grande de la iglesia, salió la Virgen, preciosa, llevada sólo por mujeres vestidas de marengas, descalzas.
Hoy escribo mi ultimo articulo de opinión hasta después de las vacaciones. ¡Amenazo con volver! Como no podia ser menos, siendo el mes de julio mes por excelencia dedicado a la Virgen del Carmen, hablaré de Ella. La devoción que despierta en toda la costa no tiene igual. Puede llamársele devoción popular, pero ¡bendita popularidad que es capaz de reunir a millones de devotos sin convocatorias previas, ni mítines engañosos, ni nada de nada! Solamente el amor hacia la Estrella de los Mares, que mueve los corazones de marineros y gentes de
tierra para acompañarla en su día grande.
Yo hablaré de la procesión que vivo desde hace más de cuarenta años. En el Rincón de la Victoria es un día grande pero este año, especialmente, ha superado todas las predicciones. No se podía casi, literalmente, dar un paso por las calles. Y no digamos la asistencia masiva en la novena, y en la misa del día dieciseis; en la parroquia no cabia un alfiler.
¡Qué decir del trono de la Virgen! El año pasado, la nueva junta de gobierno de la hermandad, presidida por su hermano mayor Francisco Guerrero, decidió recuperar la tradición del manto de flores. Este año era precioso y actualísimo, pues en el centro del mismo tenía el símbolo del Año de la fe.
También el párroco, Alfredo López, decidió recobrar una tradición perdida desde hacia más de ochenta años: el Rosario de la Aurora, y con la colaboración del hemano mayor, hombre de gran empuje en la hermandad, se ha conseguido llevar a cabo y culminó con una Misa de Alba.
A las ocho de la mañana, por la puerta grande de la iglesia, salió la Virgen, preciosa, llevada sólo por mujeres vestidas de marengas, descalzas-ahi estaban ellas como al pie de la Cruz-. El acto fue multitudinario, haciendo su recorrido por cada una de las calles del pueblo de pescadores al son del rezo del Santo Rosario.
Una vez finalizado, todos a la espera de la tarde noche, para verla paseando por su mar, ¡imagen imborrable! Ya acabo mi articulo despidiéndome hasta después de las vacaciones, mejor dicho, me despido desde la Virgen del Carmen hasta la Virgen de la Victoria en septiembre.
¡FELIZ VERANO!
