El otro escollo que hemos discutido y sobre el que estoy muy alerta, son los periodos intermitentes de desánimos, desganas, relativismos y pasotismos, porque estas señales facilitaban un síndrome grave de depresión que tengo que evitar, pues desencadenan un vacío hondo, profundo y desolador, con el matiz que se consolida y se asienta sobre una química cerebral enferma, dañada y llena de cicatrices.