En una tierra en la que tanta devoción se le tiene a la Virgen Santísima, no es de extrañar que en este mes de agosto que comienza, veneremos a nuestra Madre bajo distintas advocaciones.

El 2 de agosto celebramos a Ntra. Sra. de los Ángeles, advocación que da nombre a una pequeña capillita (la Porciúncula) en torno a la cual nació la Orden Franciscana y uno de los lugares más amados por san Francisco, quien fijó allí su morada por la reverencia que tenía hacia los Ángeles y por su amor entrañable a la Madre de Cristo. El 5 de agosto celebramos a la Virgen de las Nieves, cuya leyenda, que se remonta al s. IV, nos cuenta que la Virgen hizo nevar en la noche del 4 al 5 de agosto sobre la cima del monte Esquilino de Roma, para indicar a un matrimonio muy devoto dónde debían construir una iglesia en su honor. Esta iglesia, pasó más tarde a llamarse Santa María la Mayor, siendo una de las cuatro basílicas mayores de Roma y constituyendo la más antigua advocación mariana.

En diversos lugares de España, se celebra también este día la fiesta de la Virgen Blanca.

El dia 15, la Iglesia celebra la festividad de la Asunción de María que es una de las tres solemnidades marianas del año litúrgico y un misterio que se celebra desde hace siglos en las diversas iglesias de oriente y de occidente.

Este dogma definido solemnemente por Pío XII el 1 de noviembre de 1950 con la constitución apostólica “Munificentissimus Deus”, nos recuerda que la Virgen María, cumplido el curso de su vida terrena, subió a los cielos en cuerpo y alma, como consecuencia de su plena identificación con la vida de su Hijo resucitado.

Este mismo día, son muchas otras las advocaciones marianas que se celebran en nuestra provincia (Fuensanta, de Gracia, de la Oliva...)

Finalmente, el día 22, se festeja a Sta María Reina, título atribuido a la Virgen ya en el concilio de Éfeso: al ser asumpta en cuerpo y alma también es Reina que ejerce su dignidad por estar sentada a la diestra del Hijo.