Uno de los mayores enemigos de la lectura es la falta de tiempo en esta sociedad frenética que hemos construido. Los deberes y las actividades extraescolares de los niños, las obligaciones laborales y domésticas de los mayores, el cuidado de los nietos por parte de muchos abuelos...

Como el conejo del cuento de Lewis Carroll, llegamos tarde a todas par tes y cuando tenemos un rato entre tareas, estamos agobiados pensando en lo que tenemos que hacer luego. El caso es que nunca encontramos tiempo para coger un libro y sumergirnos en su lectura con la concentración que ésta requiere. A lo más, se imponen lecturas “rápidas” como revistas, dominicales... que (en símil con la comida rápida) sirven para quitar el hambre, entretener, pero no para alimentar bien nuestro intelecto.

La llegada del verano supone para muchos recuperar algo del tiempo que Dios nos ha regalado para crecer como personas. Las librerías nos ofrecen multitud de títulos que pueden ayudarnos a hacer de este verano un tiempo aprovechado, una estación de servicio donde descansar nuestros motores, poner a punto nuestra mente y repostar nuestro depósito para emprender con nuevos bríos el largo viaje del curso que viene.

Los niños, que son los que más tiempo van a tener, pueden apagar el DVD y comenzar con los cómics de Tintín en los que, además de diversión, encontrarán modelos de valores. Los más mayorcitos pueden trasladarse a mundos fantásticos repletos de aventuras con grandes clásicos, como “La Isla del Tesoro” o “Peter Pan”; o con colecciones juveniles más recientes, como la serie Astor de Ediciones Palabra.

A los adultos, desde las librerías “Diocesana”, “Renacer” y “Nazarenas”, nos recomiendan: “Una vida con Karol”, título de las memorias de Stanislaw Dziwisz, secretario personal de Juan Pablo II; “El padre Elías”, un thriller protagonizado por un carmelita converso del judaísmo que cumple con una misión encomendada por el propio Papa; y las series de “Razones para...” de Martín Descalzo y “Palabras para...”, de José Mª Alimbau.

El precio de los libros no es excusa, pues contamos con una amplia red de bibliotecas que ponen a nuestra disposición desde los títulos más clásicos hasta las últimas novedades. Así que, ¡a leer, que son dos días!