Es uno de los malagueños que mejor conoce a Benedicto XVI. Coincidiendo con su 94 cumpleaños del papa emérito, el sacerdote rondeño Salvador Aguilera lo define con dos palabras: «dulzura y humildad. Cuando, a lo largo de estos años, he tenido ocasión de encontrarlo, en cada una de ellas, él se acerca a ti, se preocupa por ti, te hace sentir querido, te muestra el cariño propio de quien piensa que Dios le ha puesto delante a esa persona y, por ello, le dedica todo su tiempo y atención».